Colotlán, eje de la vida regional

 Escudo de Colotlán, bordado. De Colotlán la Historia en mil lugares en Facebook.
Escudo de Colotlán bordado a mano.

Por su importancia económica, social, cultural y política destaca en el Norte de Jalisco la ciudad de Colotlán, que salvo las épocas de mayor florecimiento de los minerales de Bolaños, fue y ha sido desde tiempos de la conquista española el eje sobre el cual gira la vida de la región comprendida hoy por diez municipios.

Colotlán proviene del náhuatl colotl (alacrán) y tlan (lugar), lugar de alacranes, y ¡vaya que había cantidad de arácnidos ponzoñosos en la región! Actualmente, aunque sigue habiendo alacraneras en los techos y muros de viviendas abandonadas, lo cierto es que éstas quedaron diezmadas desde los años 50 por los “rociadores” de la Campaña  Contra el Paludismo.

Ubicado a 200 kilómetros al norte de Guadalajara, Colotlán es cabecera del municipio del mismo nombre, que linda al norte con Santa María de los Ángeles, Jalisco; al oriente con Villanueva y El Plateado, del Estado de Zacatecas; al sur con Momax, también de Zacatecas, y Totatiche, de Jalisco, y al poniente con Monte Escobedo, Zacatecas.

Un Colotlán prehispánico de indios tepecanos

La conquista. De Colotlán la Historia en mil lugares.

El padre Nicolás Valdés, originario de Villa Guerrero y acucioso investigador de las cosas del Norte de Jalisco, dejó escrito que hubo un Colotlán prehispánico de indios tepecanos descendientes de los tepehuanes, todos “chichimecas”, es decir, de vida nómada y cultura ínfima. De su existencia da cuenta el Lienzo de Tlaxcala, mas no de su ubicación precisa, que probablemente estuvo en el elevado cerro situado a varios kilómetros al noroeste del actual Colotlán.

Se presume que el primer conquistador español que anduvo por estos rumbos fue Pedro Almíndez Chirinos, enviado por Nuño de Guzmán para buscar ciudades fantásticas, amazonas y metales preciosos, que desde luego no encontró porque sólo buscó a flor de tierra, no sabiendo que sí había muchos tesoros, pero debajo de las montañas, como después lo comprobaron otros españoles igual de ambiciosos, pero más pacientes: los mineros.

La fundación española de Colotlán en 1591

Colotlán hace tiempo. De la p. Catastro Colotlán en F

Preocupados los primeros gobiernos de la Colonia por los frecuentes levantamientos de los guerreros tepecanos, se resolvió por los años 1590 la fundación del pueblo de Colotlán, como una frontera militar contra los “bárbaros” del norte y para domesticar a los indios. Con este objeto se llevaron a Colotlán varios cientos de indígenas tlaxcaltecas, y además se fundó el convento de franciscanos, con lo cual dio comienzo la pacificación de la región, consumada hasta el siglo 18.

De acuerdo con un antiguo documento atribuido al colotlense José Antonio García, fue el 21 de agosto del año 1591 cuando el capitán Miguel Caldera, alcalde mayor de la Villa de Jerez y Valle de Tlaltenango, en unión del escribano público Miguel Acuña, dio las tierras para su fundación a nombre del rey de España Felipe II, a don Lucas Téllez y a don Diego Ramírez, e intimó la posesión del padre guardián fray Ignacio Cárdenas, dándole el nombre a la villa de Nueva Tlaxcala de Quiahuistlán, a la que después se llamó San Luis Colotlán.

El gobierno de la Zona Norte durante la Colonia

Parroquia San Luis Obispo. De P. Colotlán Jalisco (oficial) en F

Parroquia de San Luis Obispo.

Esta ciudad y su región, que comprende los actuales municipios de Colotlán, Santa María de los Ángeles, Huejúcar, Mezquitic, Huejuquilla El Alto, Bolaños, Chimaltitán, San Martín de Bolaños, Totatiche y Villa Guerrero, tuvo un régimen aparte dentro de la Nueva Galicia colonial. Era un gobierno militar dependiente del virrey, cuyo representante inmediato, ordinariamente un general, radicaba en la ciudad de Zacatecas: éste estaba representado a su vez en Colotlán por un capitán protector de la frontera y de los indios sumisos, en más de una veintena de comunidades, a los que administraba y hacía justicia.

Los capitanes protectores se sucedieron hasta fines del siglo 18, siendo el último don Antonio de Vivanco, rico minero de Bolaños, que obtuvo el título de marqués. Siguieron gobernadores hasta el fin del gobierno colonial.

Las guerras de Independencia y de Reforma

El uno de noviembre de 1810, don Marcos Escobedo, un hombre muy apreciado y respetado en el pueblo, y el señor cura Pablo Calvillo, quien tenía una gran influencia entre los indígenas, se pronunciaron por la independencia de México y se pusieron a las órdenes del señor cura Miguel Hidalgo y Costilla, organizando sus fuerzas y equipándolas con lanzas, machetes, ondas y flechas.

En enero de 1811 don Marcos Escobedo y el cura Calvillo recibieron instrucciones del señor Hidalgo, de marchar a Guadalajara con las demás fuerzas que salían del puente de Calderón a fin de resistir al general realista Félix María Calleja. Participaron en esta histórica batalla cinco mil indios flecheros de las fronteras de Colotlán.

A mediados del siglo antepasado Colotlán fue también una de las principales poblaciones desde donde se combatió en la línea liberal al “Tigre de Alica”, Manuel Lozada, quien con la promesa de devolverles sus tierras a los indios despojados de ellas, se levantó en armas en apoyo de los conservadores.

Comunicaciones, principal demanda de los norteños

Carretera a Colotlán. De P. Tlaltenango Zacatecas en F

Carretera a Colotlán.

Ya desde entonces se planteaba con urgencia la necesidad de una carretera entre Guadalajara y Colotlán, aprovechando el viejo camino de herradura que existía desde tiempos de la Colonia por el Cañón de Tlaltenango. Durante la segunda mitad del siglo 19 y la mayor parte del 20, la demanda fundamental de los jaliscienses norteños fue la integración de sus comunicaciones. El viejo anhelo de tener una carretera troncal con Guadalajara se hizo finalmente realidad hasta 1986.

Muchos se han preguntado sobre las causas por las que se abandonó durante tantas décadas al norte del Estado. Si bien es cierto que Colotlán fue cuna del general Victoriano Huerta, acusado de mandar matar a Madero y Pino Suárez, cosa que aún está por probarse, también es cierto que a lo largo de la historia esta región ha dado indiscutibles héroes a la patria.

La talabartería, orgullo colotlense

Silla de montar. De Colotlán la Historia en mil lugares en Facebook.

Silla de montar bordada a mano (de las económicas).

La agricultura y la ganadería siguen siendo base de la economía de este municipio en sus 514 kilómetros cuadrados, y aunque esta actividad ha decaído debido al abandono del campo, en cambio han florecido el comercio y las artesanías, especialmente la talabartería.
En este último renglón, Colotlán es reconocido a nivel nacional e internacional por sus famosos cintos pitiados, que habilísimos artesanos elaboran con cuero, así como por sus finas sillas de montar y otros artículos que demandan los charros.

Desde hace más de 100 años funcionan en ese lugar talleres de talabartería. Actualmente hay no menos de 100 establecimientos que producen sillas de montar, cinturones, chaparreros, bolsas de mano para dama sencillas y bordadas (pitiadas), así como botas, maletas y muchos otros objetos que la gente borda incluso en sus casas.

Entre los talabarteros hay quienes desean conservar el prestigio que con su trabajo han ganado, porque de aquí han salido sillas de montar para el rey Juan Carlos de Borbón, Ronald Reagan, Tony Aguilar, Vicente Fernández y otros muchos personajes.

Pero además hay alfareros que siguiendo una antigua tradición prehispánica, fabrican loza vidriada de uso común, y también se pueden adquirir aquí muchas de las artesanías que elaboran los indígenas de la Sierra Huichola, como son los vistosos trajes huicholes, morrales, sombreros y trabajos de estambre y chaquira.

Las fiestas tradicionales son el 10 de agosto, día de San Lorenzo Mártir; 19 de agosto, día de San Luis Obispo, y 10 de septiembre, día de San Nicolás.
javiermedinaloera.com

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